Tenemos más de 600 músculos, representan entre 1/3 y ½ del
peso de nuestro cuerpo y junto con el tejido conectivo nos unen, nos sostienen
y nos ayudan a movernos.
Para crear nuevo músculo existe un proceso llamado
hipertrofia muscular, en donde las células necesitan exponerse a cargas más
altas de las habituales, de hecho si no expones continuamente a tus músculos a
cierta resistencia, se encogerán, un proceso llamado atrofia muscular.
Por el contrario, exponer al músculo a un alto grado de
tensión, sobre todo cuando el músculo se está alargando es llamado contracción excéntrica,
genera condiciones efectivas para el nuevo crecimiento. No obstante, los músculos
requieren más que actividad para crecer, sin la nutrición apropiada, hormonas y
descanso, el cuerpo nunca podría reparar las fibras de músculo dañadas.
La proteína en nuestra dieta preserva la masa muscular
proveyendo los bloques que forman el
nuevo tejido en forma de aminoácidos. La ingesta adecuada de proteínas junto
con hormonas de origen natural, como el factor de crecimiento del tipo de la
insulina y la testosterona ayuda a cambiar el cuerpo a un estado donde se
repara y crea tejido, esta reparación ocurre principalmente cuando estamos
descansando sobre todo por la noche mientras dormimos.
